Cena de despedida...y los hernanienses vuelven a sus provincias y a sus casas.
Probablemente se echarán de menos, esperarán el momento de verse como algo especial, apetecible...
Mientras, yo pasaré a la historia...ni siquiera me recordarán por mi nombre, sólo seré la antigua huésped de la 216...que ahora habrá perdido mi olor, ya no es mia. Que no son más que cuatro paredes, las cuatro paredes que más he odiado en la vida, pero son, o eran mis cuatro paredes, y todos los momentos allí vividos se esfumarán cuando Raquel puertas y ventanas.Es algo insignificante, pero duele mucho...a medida que el tiempo pasa Salamanca es menos mía. La gente conoce a otra gente, un clavo saca a otro clavo, la salita de la tele ya no es lugar de reunión, ni la 2º mi planta y mi cuarto de baño ya no tiene restos de vómito.
Pasará la navidad, el 2º cuatrimestre, el verano...ellos se verán, yo esperaré verles...esperaré que alguien me llame algún día y me diga : "pasaré otro año más en la resi" o "querrías compartir piso conmigo?". Será entonces cuando todas las dudas y todos los fatales momentos pasados se vayan de mi como automáticamente, de una patada. Entonces resoplaré y me reiré hasta llorar para partir de una situación que dejé sin terminar...
volveré cada viernes a contarlo, no podré atender a llamadas porque me lo pasaré demasiado bien y el tiempo pasará más que volando.
Volverán todos los olores como las golondrinas en el poema de Bécquer, los mismos gestos y todos estos meses parecerán en el reencuentro unos minutos.
Que volver a casa no sea un alivio y que todos los buenos momentos se conviertan en recuerdos y sonrisas y no en lágrimas al pensarlos,es lo que pretendo.
A pesar de todo, sigo igual. En mi absurda rutina,nada nuevo bajo el sol.
viernes, 19 de diciembre de 2008
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