Di tumbos de un lado a otro mientras miraba al río de reojo con toda la cara manchada de rimmel y él me llamaba con sus torbellinos.El corazón me latía a medias y me costaba respirar,otra vez ese dolor. Pero no quise seguirle la conversación,y pegué un salto hacía otro pensamiento; me acordé de la piscina,de lo poco que la disfrutamos este verano,de lo poco que disfrutamos este verano. Puede que eso explíque por qúe inconscientemente me armo con bufanda y parka un 21 de septiembre,por qúe esas ansias por dar carpetazo y de pasar páginas sin orden,de estar escribiendo mi propia Rayuela.
Me lo planteé más seriamente que otras veces,cuando simplemente se me pasa por la cabeza pero no deja de parecerme una idea descabellada. Hoy no he tenido miedo de tirar mi vida y que el vacío se apropie de ella a su antojo,me sentí libre,sin nada que perder y al tiempo mucho perdido.
[No sé por qúe me empeño en vivir,con lo que me cuesta]




Porque al final, la Vida es lo único que nos queda. Lo único que tenemos. Y ya se encarga ella de matarnos.
ResponderEliminarCada vez que retrocedes desde el borde del abismo de la muerte, se pierde un poco más la coherencia de la vida. Pero quizá sea por eso que entonces merece más la pena.
ResponderEliminarsiempre estamos a un paso del abismo....
ResponderEliminar